7 de octubre de 2014

Primer día

El cristal se rompe, el café se enfría, las cenizas vuelan, los instrumentos dejan de sonar. El amor se agota, las murallas caen, las hojas cambian de color.
Invierno.
Soledad.
Impotencia.
Desilusión.
Vergüenza.
Una niña en un columpio. El viento frío en una mañana de verano.
Tú. Yo. Lo que éramos, lo que fuimos, lo que quisimos ser y no pudimos.

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Te bajas del coche y lo primero que haces es suspirar. Tienes miedo, ganas, alegría, incertidumbre, ganas de reir, pero también de llorar: de correr, de meterte en la cama y no salir nunca, de abrazar a todo el mundo mientras gritas que estas cumpliendo un sueño. Y mientras esperas que una de esas emociones quede como vencedora, has subido los escalones y estas empujando la puerta con la maleta  dando golpes en  la parte baja de tu espalda. Nadie te mira, nadie presta atención a la ropa que cuidadosamente has elegido para la ocasión. Pero tu tampoco les prestas atención a ellos. Estás embobada mirando a todos lados: el gimnasio, las maquinas expendedoras, los largos pasillos llenos de taquillas, los tablones de anuncios... Las paredes pintadas de un naranja enfermizo te parecen. mientras avanzas camino de tu tutoría, de buen gusto y sonríes mientras miras el mapa fijamente procurando no perderte en ese laberinto de ruidos, olores y palabras en un idioma que aún no comprendes bien. Y atraviesas otra puerta importante, y te sientas en cualquier sitio y te dicen que si eres Lydia te has sentado en el sitio equivocado y pides perdón y te mueves al lado de un chico muy mono que está tan o más emocionado de lo que estás tú. Te dan tu horario, sabes que está todo mal y bajas a la secretaría de estudiantes. Vas concienciándote de que la gente no se da cuenta de que estas ahí, y que ni siquiera el chico guapo de tu clase de física te ha dicho hola. Respiras profundo. "Es solo el primer día" te dices aunque en el fondo sabes que es el peor día desde que estás en Canadá, y que la realidad te ha dado una lección sin ni siquiera pedirla.

1 comentario:

  1. Para variar, ni una sola pega a tu escritura. Perfecta, as always. El principio sobre todo es mortal. Eres puta.

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