2 de abril de 2014

Quién y por qué

El mundo está dividido en dos tipos de personas: las que se cruzan de brazos y ven como la vida pasa, sin hacer nada, dejándose llevar por la corriente, viviendo sin pena ni gloria ( si a eso se le puede llamar vivir ); y las que lucha por hacer realidad sus sueños, aquellas que defienden lo que quieren y lo que piensan, que se suben al tren que es la vida dispuestos a llenar una gran maleta que llevan a la espalda de mil y una historias y emociones y experiencias, unas buenas y otras malas, pero con la valentía de guardarlas ahí para aprender de ellas y crecer como personas. Y me parece que el mundo es de éstas últimas, y como así lo creo, me armé de valor, cogí la maleta más grande que encontré, las ganas, las ilusiones y los sueños, y me subí al tren sin saber qué me depararía el futuro ni cuál sería la próxima parada.

En un principio viajé sin billetes, intentando ocultarme del señor revisor que me echaría de allí por polizona, y así estuve durante algo más de un mes, mirando a escondidas por las ventanas los maravillosos paisajes que mi mente me ofrecía, manteniendo conversaciones clandestinas con alguna que otra persona que iba sin billete y sin destino, pero que como yo portaban grandes sueños y ambiciones ( que además compartimos ).

 No quiero nombrar a nadie, pero me vais a perdonar que lo haga por el simple hecho de que nunca se me olvide esa etapa de mi viaje: gracias a mi Laura, a Tomás, a Andrés, a Nirvi, a Irene, a Elisa, a Pablo, a Jorge, a Celia y a tantos otros compañeros de ilusiones, polizones del Tren Sin Rumbo. Y gracias también a los que me acompañan en la verdadera aventura, que se han hecho con los billetes en los que viene escrito, con letras doradas y en cursiva, una simple palabra que con tan solo pensarla se agitan nuestros corazones: Canadá. ( Permitidme que les dedique a todos ellos una entrada más adelante )


Bien, ya sabéis el motivo del blog. Ahora falta que me presente:
Quien escribe

Nunca he sabido hablar de mi. Nunca. Siempre he dicho que hablar de lo que no se conoce es de mala educación. Y yo no me conozco a mi misma, pero nada de nada. Sé mi nombre, Lydia; se mi edad, 16 inviernos; sé que tengo la mejor familia del mundo ( en la que incluyo a las personas que me importan de verdad, ya sabéis quiénes sois ); y sé que estoy a escasos cinco meses de llegar a la estación con la que siempre soñé. Voy a cumplir mi sueño, voy a hacer por primera vez en la vida algo porque quiero, no porque debo. Voy a cruzar la linea. Voy a empezar a vivir. Y espero que Canadá me ayude a encontrarme, y que cuando vuelva a abrazar a mi familia pueda volver aquí para describirme como Dios manda.

6 comentarios:

  1. Lydia, soy Jorge, enhorabuenisima por lo de la beca. Nunca se me olvidaran esos momentos de nervios y tensión por MD en los exámenes escritos y la tensión del grupo del Whatsapp del cavernous y los exámenes orales. Espero que disfrutes al máximo de esta experiencia ya que muchos no vamos a poder disfrutarla. Y que sepas que aquí tienes un fan acérrimo de tu blog. Espero que nos tengas al día con como va todo y no lo abandones porque sera muy interesante para los que no vamos a leerlo.
    ¡Suerte en tu aventura!

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  2. ¡Joege! Me alegra mucho que me leas. Sé que quizá no te sirva de mucho, pero has llegado lejos, muy lejos. Y estoy segurísima de que conseguirás todo lo que te propongas en la vida. Esta vez no ha podido ser, pero cuando se cierra una puerta se abre una ventana.
    Espero estar a la altura y hacer que te sientas, aunque sea un poquito, como si tú también estuvieras allí.
    Gracias, de verdad. ¡Y no te te cambies de bando! ¡Que gracias a Dios el tren tiene más de una parada!
    Un beso enorme,
    Lydia.

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  3. Lydia, estoy muy feliz de que hayas cumplido tu sueño, pero, ¿sabes qué es lo que más me alegra? que lo vayamos a cumplir juntas. Porque hemos llegado hasta aquí juntas, nos hemos ayudado en todo lo posible y cada día que pasa me demuestras que estás y vas a estar ahí cuando más te necesite. Estamos a 5 meses de vernos e irnos a Canadá, para vivir lo que será el principio de la mejor experiencia de nuestra vida. Y la verdad, no se acabará cuando volvamos, porque seguiremos viviendo con la experiencia encima, siendo mejores personas y conociéndonos más a fondo. Aún no nos hemos ido a Canada y ya me llevo muchas cosas positivas y una de ellas eres tú. Gracias :)

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    1. Laura, mi niña. No sabes cuanto te agradezco todo. Me has hecho llorar. Eres genial, y vamos a vivir la mayor aventura de nuestras vidas juntas. Tenemos miles de cosas que recoger para guardar en nuestras maletas. Muchas las compartiremos, otras tantas no, pero pase lo que pase estaremos juntas, y compartiremos recuerdos para siempre,
      Gracias Laura, por ser el apoyo más grande que he tenido, por ser como eres... Por todo.
      Un beso,
      Lydia

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  4. Me gusta mucho tu estilo de contar las cosas, tan poético... Ojalá lo hiciese yo igual, que sólo escribo. Y nada, que me gusta mucho formar parte de los polizones del Tren Sin Rumbo y de hacerlo con personas como vosotros.

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    1. Ya sabes Miguel que tú escribes mejor... ¡Así que no me digas estas cosas!
      A mi también me ilusiona este viaje... Sois increíbles.
      Un beso,
      Lydia

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