30 de abril de 2014

Desde lo alto

Y llegas
Y llegas. Y llegas y respiras y miras todo con los ojos de la emoción y de la primera vez. Y te sientes poderoso y a la vez insignificante. Tienes miedo y a la vez quieres. Te entra frío pero necesitas quitarte la camiseta. Estás riendo mientras lloras, y abrazas a tus compañeros mientras imploras que se aparten porque quieres estar solo. Y llegas, y llegas después de las caídas, de los miedos y de la gente que te decía que era imposible. Y llegas gracias a las mismas caídas, a los mismos miedos y a las mismas palabras que intentaron hundirte. Y llegas porque crees en ti, porque sabes que eres capaz de hacerlo, y porque cuando se te olvida tienes a unos padres, amigos y familiares que se encargan de recordártelo. Y llegas porque la vida se mueve gracias a la ilusión que generan los sueños. Y llegas porque estás lo suficientemente loco para creer que puedes cambiar el mundo. Y lo cambias. Quizá no cambies El Mundo, pero si cambias tu mundo, y no mucha gente es capaz de hacerlo. Pero tu llegas, y llegando lo haces. Llegando lo he hecho: me voy a Canadá. Me voy a Canadá diez meses. Me voy a 9000 kilómetros de los abrazos de mi padre. Me voy al otro lado del mundo, donde no va a estar mi hermana. Me voy a bañar en el Pacífico sin mi abuela y mi madre en la orilla buscando coquinas. Me voy a un pueblo perdido a casa de una familia que no es la mia. Me voy a un colegio que no es la Compañía de María. Y me voy sin saber qué me depara el curso que viene, y por eso tengo miedo, siento frío, lloro y quiero estar sola. Y por eso me he caído, y por eso he aguantado miradas de aquellos que nunca creyeron en mí. Y por eso mismo rio, y quiero que llegue Agosto más que nada, y abrazo virtualmente a mis compañeros de viaje y beso a todos aquellos que me recordaron que si quiero puedo. Porque he llegado, porque veo el mundo desde la cima de la montaña, desde la nube, con los ojos de quien ha cumplido su sueño con tan solo dieciséis años, con ganas de afrontar la mayor aventura de mi vida, el mejor año de mi historia aunque los miedos me hagan llorar, y vaya a estar estos cuatro meses insoportable, con los nervios y los sentimientos a flor de piel.

Y aunque tengo que dar las gracias a mil personas, he llegado yo sola, y no saben lo bien que sienta saber que estás aquí gracias a ti misma, a que tienes algo que no sabes lo que es pero que te ha llevado a ser una de los cien becados, seleccionados entre 5000 niños, para cursar un año en el extranjero.
Y soy feliz, y soy muy feliz. Y solo puedo decir que se prepare Canadá, que llegamos en algo más de cuatro meses cien niños que luchamos por nuestros sueños, que no nos conformamos con lo que tenemos porque sabemos que podemos tener más, y que tenemos unas ganas increíbles de comernos el mundo.

12 comentarios:

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    1. GIGANTES Álvaro, somos GIGANTES.
      Gracias por pasarte a leerme :)

      Lydia Pinilla

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  2. Uf, ahora mismo tengo la piel de gallina y los pelos de punta. Supongo que no hace falta explicarte que es por la entrada tan enorme que has escrito, por todos los sentimientos que nos transmites al leerte y por conseguir que nos reafirmemos una vez más en que no estamos solos en esta aventura...
    Escribes genialLydia!

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    1. Carlitos:

      Tu comentario hace que sonría. Nunca me ha gustado recibir halagos, y soy de las que piensa que se puede hacer siempre mejor. Sin embargo voy a darte la razón en eso que dices de la piel de gallina: mientras lo escribía estaba igual.
      Me alegra mucho compartir esta experiencia con personas como tú.

      ¡Un beso!


      Lydia Pinilla

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  3. Lo leí ayer y hoy lo vuelvo a hacer.. Me vuelvo a emocionar como siempre con todo lo que escribes. Aún recuerdo las primeras veces que hablamos, lo nerviosas que estábamos cada vez que hacíamos los exámenes y lo contenta que me puse al ver que las dos vamos a cumplir nuestro sueño juntas (ya sabes que estamos predestinadas a no separarnos!!)
    Un beso Lydia :)

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  4. Un 16 de febrero a la hora de la comida. Y me acuerdo porque era mi cumpleaños y no habíamos salido aún a comer y estaba rajando porque tenía hambre y cosas que estudiar. Así que cogí el móvil y vi que una tal Laura Bonillo me había seguido... Y aquí estoy, contestando a un mensaje tuyo tras haber pasado todo eso que cuentas...
    ¡Tantos kilómetros por medio y tan cerca a la vez!
    Un beso

    Lydia Pinilla

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  5. ¡Vellos de punta! Lo has descrito genial, es justamente lo que creo que todos sentimos ahora mismo. Da gusto leerte.
    Nos vemos muuuy prontito, un beso.

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    1. Hola Paloma:
      Es raro sentir todo a la vez ¿no crees? Sin embargo me consuela pensar que las ganas son mayores que los miedos ^^
      ¡Tú si que escribes bien!
      Un beso.

      Lydia Pinilla

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  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    1. ¡Buenas tardes Teresa!
      Gracias por ponerte en contacto conmigo:
      lo cierto es que no voy a Golden, sino a Kamloops, también en la Columbia Británica. Sin embargo conozco a los tres chicos que sí que han sido destinados a la zona y estoy segura de que querrían hacerte un par de preguntas.

      ¡Espero que disfrutes del tiempo que te queda por tierras canadienses!
      Un beso,
      Lydia

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  7. Buenísima entrada enserio, describes perfectamente lo que creo que todos pensamos y sentimos :)

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    1. ¡Buenas tardes Mateo!
      Me alegra que hayas llegado hasta mi blog y que te sientas identificado con él.
      ¡Ya queda menos para vernos!
      Un beso,

      Lydia

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